La Cabria, nº 347


HOJA PARROQUIAL DE 
S. JOSÉ DE LINARES 
DOMINGO -6º- DE PASCUA 
1 de Mayo de 2016 
Año -VIII- Nº 347 

EDITORIAL 

NI CON UN TERREMOTO

En un diario de Ecuador, escribía hace unos días el Arzobispo emérito de Manabí un artículo interesantísimo que yo quiero traer a nuestra reflexión, por la gran actualidad que tiene entre nosotros y en los tiempos que vivimos.

Venía a decir que un terremoto letal, como el que ha tenido que sufrir el país, al final se convierte en luz que ilumina las sombra que son, en gran parte, las causantes de tanta muerte y tanto dolor: cuando llega un momento de estos, se ponen al descubierto todos los chanchullos que estaban ocultos: carreteras que no se hicieron como debían y como se presupuestaron, aeropuertos en los que no se empleó el material debido, edificios en los que no se emplearon los materiales contratados ni se hicieron en las condiciones convenidas… y en estos momentos aparece todo el desfalco y el desvió de sumas millonarias que se fueron por otro lado en lugar de quedarse dando la seguridad que debían y que la gente pagó y ahora sufre todas las consecuencias de la falta de servicios y la indefensión ante el desastre y la muerte.

Efectivamente, se trata de un fenómeno natural imprevisible, contra el que no podemos hacer nada, pero no es lo mismo enfrentarse al fenómeno con un edificio hecho con el hierro y cemento que necesita, que con un montón de arena pegada con paja y sostenido con unos palos.

Este es el gran problema de la corrupción: cuando queremos acordar, lo mata todo, destruye un país y termina estableciendo el caos y la muerte de todo lo que existe.

Me recuerda la parábola del rico Epulón cuando se encuentra con Abrahán y le pide que mande a Lázaro para que advierta a sus hermanos y Abrahán le contesta que aunque resucite un muerto no van a cambiar. Aquí nos diría: Ni un terremoto de esa magnitud es capaz de cambiar el corazón de un miserable.

PALABRA DE DIOS 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 1‑2. 22‑29 

En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. 

Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: 

«Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. 

Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.» 

Palabra de Dios 

Lectura del libro del Apocalipsis 21, 10‑14. 22‑23 

El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios. 

Brillaba como una piedra preciosa, como jaspe traslúcido. 

Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. 

A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al sur tres puertas, y a occidente tres puertas. 

La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. 

Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. 

La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero. 

Palabra de Dios 

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 23‑29 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: 

-“El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. 

El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. 

Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. 

La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: “Me voy y vuelvo a vuestro lado”. Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.” 

Palabra del Señor 

ECOS DEL PAPA FRANCISCO 

EL ROSTRO DE LA MISERICORDIA 

El Papa pide a los obispos que establezcan sacerdotes testigos de la Misericordia en sus diócesis, para que el pueblo pueda ver y sentir en medio de todos esta misericordia de Dios hecha efectiva 

Pido a los hermanos Obispos que inviten y acojan estos Misioneros, para que sean ante todo predicadores convincentes de la misericordia. Se organicen en las Diócesis “misiones para el pueblo” de modo que estos Misioneros sean anunciadores de la alegría del perdón. Se les pida celebrar el sacramento de la Reconciliación para los fieles, para que el tiempo de gracia donado en el Año jubilar permita a tantos hijos alejados encontrar el camino de regreso hacia la casa paterna. 

Sin lugar a duda, el PERDÓN es una de las manifestaciones más genuinas de la misericordia de Dios y del amor gratuito, pues quien comete un delito lo que merece es un castigo y, en cambio, el perdón es un regalo que está por encima de todos los méritos que podamos hacer, no se puede comprar ni con todo el oro del mundo. Por eso, el perdón exige como respuesta agradecida el cambio de actitud, la conversión. 

LA “LIGA” DE LOS PARTIDOS 

Después de más de 100 días de un espectáculo bochornoso propiciado por los candidatos a dirigir el país, sin ponerse de acuerdo quién se sentará en la poltrona y asegurará su porvenir, pues no parece que busquen otra cosa, mientras tanto, no parece preocuparles la realidad que afecta al país, como una grave epidemia que amenaza con la muerte; basta abrir los ojos y observar lo que ocurre en nuestra Andalucía, en donde 7 de cada 10 jóvenes no tiene trabajo y los que encuentran algo, el 66´7% es en unas condiciones deplorables, con unas perspectivas de duración de menos de un año, dando lugar a que los jóvenes prolonguen su etapa de formación hasta bien pasados los 30 años, en la que hacen varias carreras que luego se tienen que guardar en el bolsillo porque no les sirven para nada, dándose la paradoja de no saber para qué sirve la generación mejor preparada de la historia del país. 

Mientras tanto, los que pretenden coger las riendas del país, se dedican a faltarse al respeto por coger la poltrona, sin saber qué van a hacer con este material que tienen en sus manos, que tanto ha costado a España y del que se están beneficiando en el extranjero. 

Como respuesta, el pueblo se sigue tomando un problema tan serio, de la misma manera que nos tomamos la liga de futbol. Esperemos que esto nos haga reaccionar. 

ESCLAVITUD INFANTIL 

Cuando hablamos de “esclavitud” siempre nos vamos a épocas remotas que nos presentan las grandes películas de Ben Hur o los israelitas en Egipto… pero no nos damos cuenta de lo que hay detrás de una taza de cualquier sucedáneo de cacao que nos tomamos o de lo que hay detrás de cualquiera de los móviles que hoy utilizamos.

En estos días se está hablando que han desaparecido más de 10.000 niños de los que vienen huyendo de la guerra y es muy probable que esos niños hayan sido vendidos como esclavos para plantaciones de cacao.