La Cabria, nº 253


HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ
DE LINARES
7º DOM. T. ORDINARIO–A-
23-FEBRERO.-2014
Año -V- Nº 253

Editorial

Lo que nuestros niños dicen, hablan o cómo se comportan y perciben las cosas es un excelente termómetro para entender el ambiente que nuestra sociedad nos ofrece, ya que ellos, desde su mirada inocente, no poseen los filtros que nosotros, con los años y la experiencia, hemos ido adquiriendo.

Pues bien, a propósito de este tema, alguno de quienes participamos en el equipo editorial de nuestra Cabria, hemos experimentado con perplejidad que una de las primera palabras que su tercera hija aprendió a decir, poco después o a la vez que “mamá” y “papá” fue “MÍO”. 

Siendo conscientes del peligro de pensar eso tan tópico de que cualquier tiempo pasado fue mejor, somos muchos los que creemos que antes, cuando las familias numerosas eran más numerosas que ahora, cuando había UNA bici, UN balón, UNA muñeca, UNA habitación, valores como la generosidad, el compartir, la capacidad de jugar y relacionarse entre hermanos, eran más frecuentes y más intensos. Había celos y peleas, por supuesto, pero sin duda, otro espíritu, más del “NOSOTROS” que del “YO”.

Por el contrario, hoy vemos y oímos continuamente en niños, jóvenes y adultos que “necesito mi espacio”, que “quiero vivir mi vida”, buscar “mi propio camino”, en resumen, un ensalzamiento de lo individual por encima de todo. Y, nadie niega la necesidad de sentir nuestra propia individualidad, porque cada uno de nosotros, de uno en uno, somos para Dios seres únicos e irrepetibles: así debemos sentirlo y así debemos sentirnos. Pero quizá el problema está en buscar ese sentirse “único” como proyecto aislado o como poseedor de lo que los otros no tienen.

Y ese sí que es un reto para todos nosotros como seguidores de Cristo: nuestra grandeza como hijos de Dios no nos vendrá nunca de lo que poseamos o de lo que consigamos individualmente, sino de cuánto seamos capaces de darnos a los otros.

Palabra de Dios

Lectura del Libro del Levítico 19, 1‑2. 17‑18

Dijo el Señor a Moisés:

—Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles:

Seréis santos, porque yo, el Señor vuestro Dios, soy santo.

No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente para que no cargues tú con su pecado.

No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Yo soy el Señor.

Palabra de Dios.

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 3, 16‑23

Hermanos:

¿No sabéis que sois templos de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros?

Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros.

Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio.

Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: «Él caza a los sabios en su astucia.» Y también: «El Señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos.»

Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo y Cristo de Dios.

Palabra de Dios

Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 38‑48

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:

—Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente.» Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas.

Habéis oído que se dijo:

—Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.

Yo, en cambio, os digo:

Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos.

Porque si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publícanos? Y si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

Palabra de Dios

Vivir en la Iglesia

Vivir en conflicto XVII

El mensaje que dan los apóstoles y todos los creyentes es el de Jesús y éste va dirigido especialmente a los excluidos de la sociedad. Y la actitud de los cristianos es de una total apertura y entrega a aquellos que la ley y la sociedad desprecia, con lo que se hacen odiosos ante el pueblo y se exponen a ser considerados impuros, pues la ideología existente impide acercarse a los excluidos… 

“Miren lo que puede la fe en su Nombre, pues en su Nombre acaba de ser restablecido este hermano al que ustedes ven y conocen. La fe que se apoya en Cristo Jesús es la que lo ha sanado totalmente en presencia de todos ustedes”.Hch. 3, 16

Y no tienen miedo de ser tenidos como impuros, ni señalados por la misma ley que prohíbe acercarse al enfermo o al endemoniado:

“La gente incluso sacaba a los enfermos a las calles y los colocaba en camas y camillas por donde iba a pasar Pedro, para que por lo menos su sombra cubriera a alguno de ellos. Acudían multitudes de las ciudades vecinas a Jerusalén, trayendo a sus enfermos y a personas atormentadas por espíritus malos, y todos eran sanados”. Hch. 5,15-16

Si analizamos despacio el libro de los Hechos, veremos que es una historia de cárceles y torturas a los apóstoles y a los cristianos. Esto crea una fuerte sensación de persecución, de angustia y de inestabilidad:

“Pero un ángel del Señor les abrió las puertas de la cárcel durante la noche y los sacó fuera”. Hch. 5,19

El encuentro con la Palabra de Dios y con los seguidores de Jesús levantó fuertes expectativas desde muchos ángulos y esto les hacía estar siempre en la “picota”

“Pues espíritus malos salían de los endemoniados dando gritos, y numerosos paralíticos y cojos quedaban sanos. Y hubo gran alegría en aquella ciudad”. Hch. 8,7

Ve y lo cuentas

Como contrapunto a lo que hemos plasmado en la editorial, para que no caigamos en el peligro de la generalización, queremos traer a nuestra hoja la hermosa noticia de tres hermanos, hijos de unos amigos nuestros que tuvieron un detallazo con sus padres en el día de San Valentín.

Viendo y sintiendo cómo se quieren sus padres, ellos, con sus 11, 8 y 8 años, decidieron por su cuenta prepararles una cena de enamorados.

Nos consta que esos padres la disfrutaron más que en un restaurante de cinco estrellas Michelin.

Lo que no vende

No podemos pasar por alto la tragedia, una más, de los inmigrantes muertos ahogados en Ceuta cuando trataban de alcanzar territorio español.

En el momento de escribir la hoja son ya 15 los cadáveres encontrados. ¿Cuántos serán necesarios para hacernos conscientes de la necesidad de actuar ya?

A la vez, se conoce que son miles los que viven en condiciones infrahumanas en las montañas de los alrededores de las fronteras de Melilla y Ceuta, algunos desde hace años, tratando de encontrar el momento de dar el salto.

Muchos desde muy distintos ámbitos (prensa, partidos políticos, tertulias, …) se quedan en el mirar para otro lado y en mantener que no podemos hacer otra cosa que “asegurar nuestras fronteras”.

Pues sí podemos hacer otra cosa. Y algunos ya lo estamos intentando. Queremos recordar las palabras con las que nuestra compañera Ana Maza motivó el proyecto de Manos Unidas de este año para Linares en las misas de la semana pasada: nos decía Ana, con gran acierto, que lo que estos proyectos persiguen precisamente es dar esperanzas a estas personas para que encuentren en sus lugares de origen una posibilidad de labrarse su propio futuro.

En esta semana

EN ESTA SEMANA NOS UNIMOS TODOS AL DOLOR DE MARUJA ANTE EL GOLPE QUE HA SUFRIDO.