La Cabria, nº 244


HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ 
DE LINARES, Nº 244
DOM. 4º Adviento
22-Diciembre-2013

Editorial

LA FIESTA DEL PERDÓN

Como cada año, este domingo día 22, como terminación del tiempo de Adviento y preparación inmediata para la venida de JESÚS, nos reunimos para “barrer” de nuestra comunidad todo aquello que pueda obstaculizar el que nazca la PAZ que nos trae Jesús como el gran regalo; esa Paz que ha de ser el fruto de la puesta en práctica de la Justica, la Verdad, la Fraternidad y el Amor como el aderezo que da sentido y luminosidad a nuestra vida. Esto es la NAVIDAD.

Y si la Navidad es dejar que todo esto nazca, crezca y se exprese, no ha forma más linda, real y grande que celebrar el PERDÓN que es la base de toda reconciliación y de la paz. Por eso, la mejor forma de celebrarla la navidad, es comenzar limpiando los caminos, enderezando los recovecos de nuestra vida, allanando “montañas” que con frecuencia levantamos en nuestra relación con los seres más queridos y elevando los barrancos que abrimos y que crean distancias impresionantes que nos impiden acercarnos y darnos la mano. 

Esto mismo es lo que hacemos cada vez que nos reunimos en la comunidad para celebrar el PERDÓN, pues sentimos que nadie somos perfectos y a cada momento estamos equivocándonos y haciendo daño a os que nos rodean; de la misma manera, todos sentimos sobre nosotros el fallo y las limitaciones de los otros que muchas veces nos hacen sentirnos molestos, es decir: todos sentimos la necesidad de pedir perdón y sentir que se nos perdona, pero al mismo tiempo, todos necesitamos decir que estamos abiertos a perdonar a todo el que nos está fastidiando. Esta es la gran alegría del SACRAMENTO DEL PERDÓN, por eso, es una de las expresiones más fuertes y auténticas de la presencia de Dios entre nosotros: No existe manifestación más grande del AMOR que el PERDÓN, pues es siempre el mayor de los regalos ya que, frente al castigo que mereceríamos por el daño causado, como respuesta recibimos el perdón que no merecemos. 

Cada momento de estos en el que nos reunimos la comunidad para celebrar el PERDÓN, se convierte en un signo entrañable con el que experimentamos el amor de Dios y la acogida fraterna de la comunidad en la que nos sentimos acogidos y, al mismo tiempo, se nos brinda la oportunidad de poder hacer cada uno lo mismo.

Palabra de Dios

Lectura del libro de Isaías 7, 10‑14

En aquellos días, el Señor habló a Acaz:

-“Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo.”

Respondió Acaz: -“No la pido, no quiero tentar al Señor.”

Entonces dijo Dios:

-“Escucha, casa de David: ¿no os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel que significa: Dios‑con‑nosotros”.

Palabra de Dios.

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 1, 1‑7

Pablo, siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, escogido para anunciar el Evangelio de Dios.

Este Evangelio, prometido ya por sus profetas en las Escrituras santas, se refiere a su Hijo, nacido, según la carne, de la estirpe de David; constituido, según el Espíritu Santo, Hijo de Dios, con pleno poder por su resurrección de la muerte: Jesucristo, nuestro Señor.

Por él hemos recibido este don y esta misión: hacer que todos los gentiles respondan a la fe, para gloria de su nombre. Entre ellos estáis también vosotros, llamados por Cristo Jesús.

A todos los de Roma, a quienes Dios ama y ha llamado a formar parte de los santos, os deseo la gracia y la paz de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.

Palabra de Dios.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 1, 18‑24

El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

-“José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.”

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta: “Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel que significa “Dios‑con‑nosotros”.

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer. 

Palabra de Dios

Vivir en la Iglesia

VIVIR EN CONFLICTO -VIII-

Ya pudimos ver la semana pasada cómo el conflicto estuvo, incluso, en el momento más importante de toda la vida de Jesús con sus mismos amigos íntimos, en el momento que Jesús había soñado y preparado durante toda su vida: aquella celebración fue tremenda.

La cosa no quedó ahí: cuando terminaron aquella cena, desaparecieron todos y Jesús invitó a sus tres mejores amigos a orar un rato ante lo que se venía encima…

Cuando llegaron al huerto de Getsemaní, Jesús quedó completamente decepcionado de ellos: no alcanzaban a calibrar la importancia del momento que vivían y se quedaron durmiendo: “¿No habéis podido aguantar orando conmigo una hora?" 

Cuando llegó el momento del peligro, lo dejaron solo y todos se dispersaron huyendo llenos de miedo. Pedro que se atrevió a acercarse a ver qué pasaba, a lo más mínimo se vino abajo: bastó que una mujerzuela le dijese que era galileo para decir: “No conozco a ese hombre” (Mt. 26,69-75)

Los apóstoles desaparecen del escenario del conflicto de Jesús y se esconden, otros logran escapar de Jerusalén y se vuelven a su tierra decepcionados: “Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel” (Lc. 24,21). Ahora les tocaba volver a su tierra, decepcionados, avergonzados y frustrados, pues se habían unido al proyecto de Jesús pensando que era una buena oportunidad que les daba la vida de coger el poder.

Este recorrido que hemos hecho por evangelio de S. Mateo podemos hacerlo por los otros tres y encontraremos este mismo hecho como una gran mancha de aceite que tiñe todas las páginas del evangelio, como lo hizo con toda la vida de Jesús.

Pero la cosa no quedó ahí, este sería el sello que identifica a la iglesia y a los cristianos.

Nos vamos a acercar a ver cómo esta “mancha” traspasa la vida de Jesús y entra en la historia de la iglesia desde su mismo comienzo.

De la mano del franciscano Carlos Mesters vamos a abrir el libro de los Hechos y podremos observar que la sentencia de Jesús se va haciendo cada vez más actual y fuerte, pues a medida que la iglesia se extiende y agranda, el conflicto se hace más fuerte.

Ve y lo cuentas

Sí, cuenta a todos tus vecinos y amigos que una de las torpezas más grandes que podemos cometer en nuestra vida es justamente el no dejarnos querer por Dios y por los hermanos o el encerrarnos en el odio y el rencor que llega a secar la alegría y la vida en nuestro corazón.

Recuerda y cuenta a tu gente que es bueno reconocer que hemos cometido fallos y que el rectificar es de grandes y el perdonar es de nobles. La doctrina que nos enseñaban nuestros abuelos decía que para poder hacer una buena confesión debíamos prepararnos haciendo un pequeño examen de conciencia, para darnos cuenta de lo que habíamos hecho mal y que realmente nos hacía daño; de esa manera, cuando reconozco mis fallos, me duele haberlos cometido, siento la necesidad de pedir perdón por ellos y me comprometo a poner de mi parte para no volver a caer en ellos. Cuando he sido perdonado, como respuesta, siento la necesidad de agradecer y restituir el daño realizado, por eso se establece el cumplir una penitencia.

Esto exactamente es todo lo que hacemos cada vez que nos juntamos para celebrar el perdón, por tanto, cuando invites no escandalices contando lo que no es cierto, como el decir que aquí cada uno le pide perdón al Señor en su interior y ya está todo terminado. Eso, además de ser un grave error, no es cierto y produce escándalo.

En esta semana

Nos vamos a introducir en la celebración de uno de los momentos más entrañables de la vida cristiana: el Nacimiento para la humanidad de Dios que ha decidido hacerse hombre para venirse a vivir con los hombres,

Nunca jamás pudimos imaginar los seres humanos que Dios pudiera hacer tanto por nosotros, hasta el punto que se rebajase hasta ponerse a nuestra altura y, al mismo tiempo, jamás pudimos atrevernos a pensar que el ser humano llegase a un nivel tan alto que se ponga a la altura de Dios. 

El misterio de la ENCARNACIÓN nos lanza un reto impresionante de cambiar radicalmente nuestra manera de mirar a la humanidad y entender que la PERSONA se convierte desde ese momento supremo en el gran valor absoluto por el que el mismo Dios apuesta y se hace uno de nosotros. Este es el gran motivo de nuestra alegría. ¡¡¡FELICIDADES A TODOS!!!

El viernes día 27 a las 7.30 el Consejo Pastoral de nuestra parroquia invita a un rato de confraternización en el salón parroquial. La bebida y la tapa la pone la parroquia; si alguien quiere compartir alguna cosita, tiene campo libre para hacerlo.

-La colecta del día 25 la dedicaremos a todos aquellos que lo están pasando mal-