La Cabria, nº 343


HOJA PARROQUIAL DE
S. JOSÉ DE LINARES
DOMINGO -2º- DE PASCUA
3 de Abril de 2016
Año -VIII- Nº 343

EDITORIAL

Hemos terminado la semana santa celebrando la resurrección de Jesús justamente al inicio de la primavera, cuando la naturaleza entera te invita a mirar con otros ojos y llenarlos de esperanza, pues todo habla de vida, de renovación, de cambio, de algo nuevo que llena el ambiente y que empieza a dibujarse en las ramas peladas de los árboles a las que empiezan a reventarles las yemas y hojas nuevas empiezan a vestir los troncos desnudos.

Quisiera traspasar esta realidad a nuestra vida, a esta España nuestra que lleva un invierno de frialdad, de tensión, de odio enquistado que no deja mirarnos a la cara y soñar juntos en un mañana mejor lleno de respeto, de alegría de esperanza.

Quisiera ver brotes verdes de resurrección que animen la esperanza pero lo único que me viene al recuerdo y veo haciéndose cada vez una realidad más fuerte es aquellas palabras “proféticas” de Alissa Zinovievna Rosenbaum que escribió hace 30 años en su novela 'La Rebelión de Atlas' en donde hace una descripción casi fotográfica del rumbo de la historia que va a desembocar en el caos; algo así como montarse en un tren que no lleva a ningún sitio al que se le han averiado todos los controles y que se precipita al despeñadero; en uno de los párrafos de la novela dice:

"Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias más que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada." Y Cristo ha venido a decirnos que es posible revertir esta dirección, si es que nosotros lo queremos, ¡claro está!

PALABRA DE DIOS

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 5, 12‑16

Crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor

Los apóstoles hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo.

Los fieles se reunían de común acuerdo en el pórtico de Salomón; los demás no se atrevían a juntárseles, aunque la gente se hacía lenguas de ellos; más aún, crecía el número de los creyentes, hombres y mujeres, que se adherían al Señor.

La gente sacaba los enfermos a la calle, y los ponía en catres y camillas, para que, al pasar Pedro, su sombra, por lo menos, cayera sobre alguno.

Mucha gente de los alrededores acudía a Jerusalén, llevando a enfermos y poseídos de espíritu inmundo, y todos se curaban.

Palabra de Dios

Lectura del libro del Apocalipsis 1, 9‑11a. 12‑13. 17‑19

Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos

Yo, Juan, vuestro hermano y compañero en la tribulación, en el reino y en la constancia en Jesús, estaba desterrado en la isla de Patmos, por haber predicado la palabra de Dios, y haber dado testimonio de Jesús.

Un domingo caí en éxtasis y oí a mis espaldas una voz potente que decía:

-“Lo que veas escríbelo en un libro, y envíaselo a las siete Iglesias de Asia.”

Me volví a ver quién me hablaba, y, al volverme, vi siete candelabros de oro, y en medio de ellos una figura humana, vestida de larga túnica, con un cinturón de oro a la altura del pecho.

Al verlo, caí a sus pies como muerto.

Él puso la mano derecha sobre mí y dijo:

-“No temas: Yo soy el primero y el último, yo soy el que vive. Estaba muerto y, ya ves, vivo por los siglos de los siglos, y tengo las llaves de la muerte y del abismo. Escribe, pues, lo que veas: lo que está sucediendo y lo que ha de suceder más tarde.”

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 19‑31

A los ocho días, llegó Jesús

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

—«Paz a vosotros.»

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

—«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.»

Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:

—«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

—«Hemos visto al Señor.»

Pero él les contestó:

—«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.»

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

—«Paz a vosotros.»

Luego dijo a Tomás:

— «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.»

Contestó Tomás:

—«¡Señor mío y Dios mío!»

Jesús le dijo:

—«¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.»

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor

ECOS DEL PAPA FRANCISCO

EL ROSTRO DE LA MISERICORDIA

El Papa Francisco insiste en la necesidad de volver sobre nosotros mismos y reconocer los fallos que estamos cometiendo; la única forma de cambiar es dándonos cuenta que lo estamos haciendo mal. Él invitó a toda la iglesia a tener 24 horas ante el Santísimo para que nos sirviera como un momento de encuentro con nosotros mismos y con el Señor, de modo que esto nos llevara al arrepentimiento y a la conversión. Esto se hizo a nivel de toda la iglesia y todas las parroquias tuvimos unas horas de encuentro con el Santísimo expuesto

“Muchas personas están volviendo a acercarse al sacramento de la Reconciliación y entre ellas muchos jóvenes, quienes en una experiencia semejante suelen reencontrar el camino para volver al Señor, para vivir un momento de intensa oración y redescubrir el sentido de la propia vida. De nuevo ponemos convencidos en el centro el sacramento de la Reconciliación, porque nos permite experimentar en carne propia la grandeza de la misericordia. Será para cada penitente fuente de verdadera paz interior”.

PURA TEOLOGÍA

Esta viñeta apareció en plena Semana Santa en Diario Jaén, obra del humorista gráfico Juan Carlos Contreras. Una familia de refugiados caminando refleja una sombra con la firma de Cristo arrastrando la cruz ¿No os parece pura teología?

TABLON DE ANUNCIOS

  • Día 4-Reunión padres de 3º
  • Día 5-Reunión padres de 1º
  • Día 6-Reunión padres de 4º
  • Día 7-Reunión padres de 2º

LAS ESPINAS Y LAS GOLONDRINAS

Recomendamos leer el artículo de Manuel Rivas en El Pais del 27 de marzo (http://goo.gl/EE683K). Comienza planteando cómo se trataría la muerte de Cristo hoy en las redes sociales, y no tiene desperdicio.

La Cabria, nº 342

HOJA PARROQUIAL DE
S. JOSÉ DE LINARES
DOMINGO DE RESURRECCIÓN
27 DE MARZO de 2016
Año -VIII- Nº 342

EDITORIAL

Acercarnos a la Pasión y Muerte de Cristo, nos resulta más sencillo que acercarnos a su Resurrección. De hecho es común oír entre católicos la expresión “cómo nadie ha vuelto para decirnos lo que hay al otro lado...”, dicho de otro modo, la realidad es que no creen en ella. El calvario, está presente de una forma u otra, antes o después en las personas, el dolor y la muerte forma parte de la vida, pero creer que la resurrección también forma parte de nuestra vida, de nuestra existencia, eso ya para muchos es otra cosa.

Sin embargo, como decía San Pablo, nuestra fe sin la Resurrección carece de sentido. Mª Magdalena, los apóstoles y discípulos pasaron por varias etapas hasta tener la certeza de su resurrección: desconfianza e incredulidad, recelo y duda, evidencia y convencimiento. A nosotros como creyentes nos puede pasar igual. Pero fue tal la fuerza de esta constatación para todos ellos, que su testimonio ha hecho que durante más de dos mil años miles de hombres y mujeres hayan pasado de la incertidumbre a la certeza.

Pero todas estas palabras se quedan huecas si, al escribir esto, no comunico mi experiencia de encuentro con Cristo Resucitado, no solo en la Eucaristía y en todos los sacramentos, donde se hace presente, sino en mi vida cuando pasé de la ceguera espiritual a la claridad de la Luz; constato a Cristo Resucitado a través de aquellas personas, cercanas o lejanas, que dedicaron o dedican su vida o parte de ella a aquellos más desfavorecidos u olvidados; aquellas, cuya vida es servicio desinteresado y pleno; son para mí también testimonio de Cristo vivo tantos y tantos cristianos perseguidos, mártires que se mantienen firmes en su fe. Cristo resucitó y vive entre nosotros, esa es nuestra gran alegría, lo que nos tiene que dar el coraje necesario para enfrentarnos a las dificultades que se nos presenten, con la confianza en que Él está con nosotros, que no nos ha dejado solos.

PALABRA DE DIOS 

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 10, 34a. 37‑43

Hemos comido y bebido con él después de su resurrección

En aquellos días, Pedro tomó la palabra y dijo:

—«Conocéis lo que sucedió en el país de los judíos, cuando Juan predicaba el bautismo, aunque la cosa empezó en Galilea. Me refiero a Jesús de Nazaret, ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.

Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en Judea y en Jerusalén. Lo mataron colgándolo de un madero. Pero Dios lo resucitó al tercer día y nos lo hizo ver, no a todo el pueblo, sino a los testigos que él había designado: a nosotros, que hemos comido y bebido con él después de su resurrección.

Nos encargó predicar al pueblo, dando solemne testimonio de que Dios lo ha nombrado juez de vivos y muertos. El testimonio de los profetas es unánime: que los que creen en él reciben, por su nombre, el perdón de los pecados.»

Palabra de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-4

Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo

Hermanos:

Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.

Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.

Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Juan 20, 1‑9

Él había de resucitar de entre los muertos
El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo:

—«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto.»

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor

ECOS DEL PAPA FRANCISCO

EL ROSTRO DE LA MISERICORDIA

El Papa nos invita a mirar el profeta Isaías que nos indica la forma más perfecta de realizar la penitencia que más agrada a Dios

Las páginas del profeta Isaías podrán ser meditadas con mayor atención en este tiempo de oración, ayuno y caridad: “Este es el ayuno que yo deseo: soltar las cadenas injustas, desatar los lazos del yugo, dejar en libertad a los oprimidos y romper todos los yugos; compartir tu pan con el hambriento y albergar a los pobres sin techo; cubrir al que veas desnudo y no abandonar a tus semejantes. Entonces despuntará tu luz como la aurora y tu herida se curará rápidamente; delante de ti avanzará tu justicia y detrás de ti irá la gloria del Señor. Entonces llamarás, y el Señor responderá; pedirás auxilio, y él dirá: ‘¡Aquí estoy!’. Si eliminas de ti todos los yugos, el gesto amenazador y la palabra maligna; si partes tu pan con el hambriento y sacias al afligido de corazón, tu luz se alzará en las tinieblas y tu oscuridad será como al mediodía. El Señor te guiará incesantemente, te saciará en los ardores del desierto y llenará tus huesos de vigor; tú serás como un jardín bien regado, como una vertiente de agua, cuyas aguas nunca se agotan” (58,6-11).

¡¡NO ES NOTICIA!!

El pasado 4 de marzo cuatro religiosas pertenecientes a la orden de la beata Madre Teresa, que trabajaban cuidando a personas de la tercera edad y discapacitadas, así como 12 colaboradores fueron asesinados en Yemen, supuestamente por extremistas islámicos. LaIglesia católica lamenta la indiferencia de la opinión pública mundial frente a estos asesinatos. Desde entonces se desconoce el paradero de un religioso procedente de India.

Mons. Camillo Ballin, el Obispo responsable del norte de la región, ha comentado que ni los medios de comunicación ni la política han mostrado interés alguno por lo sucedido. «Nadie se ha movido. No interesa cuando es el cristianismo el que es atacado. Es la misma situación de Jesús: todos le han abandonado. Así sucede ahora con la Iglesia», subrayó que las cuatro religiosas de la Madre Teresa fueron asesinadas por odio a la fe cristiana. «Por ello se les puede denominar sencillamente mártires».

Mons. Ballin ve el martirio de las religiosas como expresión de la fuerza viva de la congregación de las Misioneras de la Caridad, fundada por la Madre Teresa. «El martirio de estas religiosas nos confirma que su congregación continua estando cerca de Jesús, pues QUIEN SE ACERCA A JESÚS ESTÁ SIEMPRE UNIDO A SU PASIÓN Y MUERTE, SEGUIDAS DE LA RESURRECCIÓN». Los cristianos de la región están llamados a testimoniar a Jesús sufriendo violencia, la muerte de estas hermanas no es su fin, como tampoco la muerte de Jesús fue su fin. «Le siguió la resurrección», declaró el Obispo. (Fuente: www.ain-es.org)

La Cabria, nº 341




HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ DE LINARES 
DOMINGO DE RAMOS-C 
20 DE MARZO de 2016 
Año -VIII- Nº 341 
EDITORIAL 

LA HISTORIA SIGUE

Sin lugar a duda, vivimos situaciones muy semejantes y paralelas, aunque cambien un poco las formas, a las que se vivieron en tiempos de Jesús: aquella Pascua fue muy especial a las otras que había vivido: Jesús había tenido que dejar Galilea, su tierra, donde el pueblo se cerró en banda y no quiso aceptar la propuesta que les presentó en la que les pedía que hicieran un cambio de postura, dejando a un lado los esquemas con los que habían venido caminando y abrirse a la fraternidad, basada en el amor que traería la justicia y la paz… Esto no lo quiso entendió nadie, a pesar de estar viviendo en la miseria. Tampoco entendería esto en Jerusalén donde estaba afincada la cabeza del poder.

Ahora damos un salto de 2000 años hacia adelante y nos encontramos con un mundo en un cambio radical; no da la sensación que hayan pasado tantos años, se nos vuelve a pedir lo mismo mientras estamos viendo que los dirigentes, a nivel del mundo, siguen disputándose las poltronas y, como no tienen ni proyectos ni ideas que estén encaminadas a crear la justicia y la paz entre los hombres, se dedican a destruir aquello que les denuncia a cada momento y atacan los sentimientos religiosos de la gente: allí mataban a quien decía algo en contra de la religión que era la dictadura del pensamiento único y aquí se quitan de en medio a quien habla de valores religiosos, morales y transcendentales que atentan sobre la misma actitud, de forma que parece que lo único que estorba es el sentimiento religioso del pueblo para establecer la misma dictadura, de la misma manera que en aquel tiempo estorbaba la figura de Jesús porque ponía en peligro lo mismo.

PALABRA DE DIOS

Lectura del libro del profeta Isaías 50,4-7

En aquellos días dijo Isaías:

Mi Señor me ha dado una lengua de iniciado, para saber decir al abatido una palabra de aliento.

Cada mañana me espabila el oído, para que escuche como los iniciados.

El Señor Dios me ha abierto el oído; y yo no me he rebelado ni me he echado atrás.

No oculté el rostro a insultos y salivazos. Ofrecí la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba.

Mi Señor me ayudaba; por eso no quedaba confundido; por eso ofrecí el rostro como pedernal, y sé que no quedaré avergonzado.
Palabra de Dios

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los FILIPENSES 2,6-11

Hermanos:

Cristo, a pesar de su condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios; al contrario, se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, pasando por uno de tantos. Y así, actuando como un hombre cualquiera, se rebajó hasta someter­se incluso a la muerte, y una muerte de cruz.

Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el «Nombre-sobre todo-nombre»; de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble -en el Cielo, en la Tierra, en el Abismo-, y toda lengua proclame: «Jesucristo es Señor!», para gloria de Dios Padre.
Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san Lucas 19, 28-40

En aquel tiempo, Jesús echó a andar delante, subiendo hacia Jerusalén. Al acercarse a Betfagé y Betania, junto al monte llamado de los Olivos, mandó a dos discípulos, diciéndoles:

—«Id a la aldea de enfrente; al entrar, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta: "¿Por qué lo desatáis?", contestadle: "El Señor lo necesita".»

Ellos fueron y lo encontraron como les había dicho. Mientras desataban el borrico, los dueños les preguntaron:

—« ¿Por qué desatáis el borrico?»

Ellos contestaron:

— «El Señor lo necesita.»

Se lo llevaron a Jesús, lo aparejaron con sus mantos y le ayudaron a montar.

Según iba avanzando, la gente alfombraba el camino con los mantos.

Y, cuando se acercaba ya la bajada del monte de los Olivos, la masa de los discípulos entusiasmados, se pusieron a alabar a Dios a gritos, por todos los milagros que habían visto, diciendo:

—«¡Bendito el que viene como rey, en nombre del Señor! Paz en el cielo y gloria en lo alto.»

Algunos fariseos de entre la gente le dijeron:

—«Maestro, reprende a tus discípulos.»

Él replicó:

—«Os digo que, si éstos callan, gritarán las piedras.»

Palabra del Señor

LA PASCUA

DOMINGO DE RAMOS

La subida a Jerusalén iba a suponer el viaje definitivo de Jesús. Hasta entonces había estado recorriendo su tierra por todos los pueblos y aldeas y la gente optó por seguir viviendo de espaldas a Dios, anclada en sus ritos, en sus costumbres, en su aceptación de un dios que ha hecho pacto con los poderosos y vive atormentando al pueblo, es decir: el pueblo optó por vivir en la esclavitud antes que comprometerse en vivir en libertad y levantar su dignidad.

Jesús sube a Jerusalén donde se va a ratificar esta actitud del pueblo, pero al mismo tiempo se va a proclamar la postura de Dios que ha decidido abrir la dimensión definitiva para el hombre que sigue empecinado.

Será la primera vez que Jesús se deje aclamar como rey, pero no el reinado del poder que el pueblo espera, sino el REY de la verdad, de la justicia, de la paz y del amor… que el pueblo rehúye.

Jesús no entra en Jerusalén con un gesto de grandeza como lo suele hacer Herodes o los poderosos, sino de forma sencilla y humilde, indicando que su reino es una cosa muy diferente a lo que ellos piensan y buscan.

JUEVES SANTO

Es el momento cumbre de la semana; momento en el que Jesús había soñado y deseado ardientemente que llegase, pues es ahí donde sellaría el pacto definitivo de Dios con los hombres; es el objeto de su venida, la conclusión de su misión: LA EUCARISTÍA será como el punto de inflexión de toda la historia de la salvación; a partir de aquí nada seguirá siendo igual: Dios se ha encarnado y se ha hecho alimento y fuerza para el hombre y la Eucaristía es el sacramento que nos hace visible esta nueva realidad de Dios puesto al servicio del hombre, como un esclavo. Este momento es la culminación de la Encarnación. No es posible llegar más abajo y esto hace posible que el hombre no pueda llegar más alto.

VIERNES SANTO

La CRUZ preside como signo central todo el día. La CRUZ es también el signo que marca la vida del cristiano y lo identifica. En la cruz, Cristo dio muerte al egoísmo y a todos los miedos que pudieran acarrear la pérdida de todos los intereses personales y en ella proclamó que por encima del amor, de la verdad, de la justicia, de la paz, de la libertad, de la dignidad no puede ponerse ni el mismo chantaje de la muerte; por eso, la CRUZ es el signo que nos identifica como hombres libres que no se arrodillan ni claudican ante nada ni ante nadie. Esta actitud sacó de sus casillas a Anás, a Caifás, a Pilatos, al pueblo… y hoy sigue poniendo nerviosos a todos los poderes establecidos gestores de la muerte que no sirven al pueblo y, por eso, sienten grima ante ella.

SABADO SANTO

El sí definitivo y solemne que le damos a todo lo que ha hecho Dios a través de la historia y que Cristo ha culminado con su pasión, muerte y resurrección, queda reflejado en esta noche santa con la celebración del BAUTISMO, que es la aceptación y asunción de la Nueva Alianza, del misterio de la Encarnación y del nuevo proyecto que Dios inaugura para el hombre.

Si el momento cumbre por parte de Dios lo expresábamos en la celebración del Jueves Santo con la institución de la EUCARISTÍA, la aceptación de toda la obra de la salvación, por parte nuestra, la expresamos ahora con el BAUTISMO, con el que asumimos todo lo que Dios ha hecho y aceptamos la filiación que Cristo nos ha conseguido, pasando desde este momento, de la condición de esclavos y relegados a ser hijos de Dios que bien en libertad.

EN ESTA SEMANA

Domingo de Ramos:
· 9 a.m. Santa Misa
· 10 a.m. Procesión
· 12 a.m. Santa Misa
· 7 p.m. Santa Misa.
Lunes Santo:
· 7 p.m.: Eucaristía -oración
Martes Santo:
· 11 a. m. Misa Crismal
· 7. p.m. Eucaristía y Oración
Miércoles Santo:
· 6 p.m. Procesión de Jesús de la Buena Muerte.
· 7 p.m. Misa
Jueves Santo:
· 7 p.m. Cena del Señor
· 11 p.m. Hora Santa
Viernes Santo:
· 11 a.m. Vía Crucis de los enfermos
· 4 p.m. Adoración de la Cruz.
Sábado Santo:
· 11 p.m. Vigilia Pascual
Domingo de Resurrección:
· 10 a.m. Eucaristía 12 a.m. Eucaristía