La Cabria, nº 224

HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ 
DE LINARES 
DOM. PENTECOSTÉS. C 
19-mayo-2013 Año IV- Nº 224

Editorial

PENTECOSTÉS

¡Estamos de fiesta! Hoy celebra la Iglesia su cumpleaños, pues con el envío del Espíritu Santo sobre los discípulos cuando se encontraban reunidos, se cumple la promesa que les había hecho el Maestro antes de subir al cielo y se produce en ellos un cambio espectacular. El aliento divino los penetra con sus dones y todo cambia: la claridad inunda sus mentes y llena de sentido todo lo que habían vivido, y un impulso irrefrenable los empuja a dar testimonio. 

Para nosotros es un momento excepcional. Muchos cristianos han apuntalado su fe contemplando la fuerza del misterio que tan radicalmente transforma a los primeros componentes de la familia de la Iglesia. De estar encerrados y atemorizados, paralizados por el miedo y la incertidumbre, salen valientemente al mundo para dar testimonio de cuanto habían visto y oído, y se enfrentan decididamente a castigos, sufrimientos, trabas y persecuciones, hasta llegar a entregar su vida por el Reino que brotaba, crecía y se extendía imparable por todos los pueblos a los que pudieron llegar. 

Dentro de unos días, un grupo de jóvenes de nuestra parroquia van a recibir de manos del Obispo el sacramento de la Confirmación -su particular Pentecostés-. Aceptarán las promesas que sus padres asumieron por ellos en su bautismo, y recibirán el Espíritu Santo. Y serán enviados al mundo para que sean luz, dando un testimonio coherente y valiente de su fe. No les va a ser fácil, pero, si van bien dispuestos, mantienen su adhesión a Jesucristo y siguen enganchados a su comunidad, el Espíritu les colmará de sus dones para que perseveren por encima de decepciones, zancadillas, burlas y cuantos obstáculos puedan encontrar. 

De antemano, ¡enhorabuena! Contáis con el apoyo y el cariño de toda vuestra familia de san José, que os acompañará en este acto.

Palabra de Dios

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 2,1-11 

Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en el mismo lugar. De repente, un ruido del cielo, como de un viento recio, resonó en toda la casa donde se encontraban. Vieron aparecer unas lenguas, como llamaradas, que se repartían, posándose encima de cada uno. Se llenaron todos de Espíritu Santo y empezaron a hablar en lenguas extranjeras, cada uno en la lengua que el Espíritu le sugería. 

Se encontraban entonces en Jerusalén judíos devotos de todas las naciones de la tierra. Al oír el ruido, acudieron en masa y quedaron desconcertados, porque cada uno los oía hablar en su propio idioma. Enormemente sorprendidos, preguntaban: ¿No son galileos todos esos que están hablando? Entonces, ¿cómo es que cada uno los oímos hablar en nuestra lengua nativa? 

Entre nosotros hay partos, medos y elamitas, otros vivimos en Mesopotamia, Judea, Capadocia, en el Ponto y en Asia, en Frigia o en Panfilia, en Egipto o en la zona de Libia que limita con Cirene; algunos somos forasteros de Roma, otros judíos o prosélitos; también hay cretenses y árabes; y cada uno los oímos hablar de las maravillas de Dios en nuestra propia lengua. 

Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios 12,3b-7. 12-13 

Hermanos: Nadie puede decir: «Jesús es Señor», si no es bajo la acción del Espíritu Santo. Hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común. Porque, lo mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos, son un solo cuerpo, así es también Cristo. Todos nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres, hemos sido bautizados en un mismo Espíritu, para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. 

Lectura del santo evangelio según san Juan 20,19-23 

Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: Paz a vosotros. Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. 

Jesús repitió: Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: 

- Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.

Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 73

La amistad de Abraham con Dios 

Christian (Cristiano o seguidor de Cristo): Alguien dijo: “El mejor regalo que uno te puede dar es su amistad” 

Abraham: Es cierto. Hay muchas cosas asombrosas en la Biblia. Pocas, sin embargo, lo son más que esto: que Dios deseara ser amigo del hombre. 

Christian: Y Dios te eligió a tí. La verdad es, amigo Abraham, que, viendo tu relación con nuestro Dios, he aprendido y “gustado” esa relación de amistad. Dios te llama “mi amigo”: Por poner un ejemplo: “Pero tú, (dice Isaías) Israel, siervo mío, Jacob, a quien he escogido, descendiente de Abraham, mi amigo”. (Is. 41,8). 

Abraham: El caso es que yo tenía a Dios como un amigo normal. Señal de eso fue el regateo que tuve con Él cuando trataba de exterminar las ciudades de Sodoma y de Gomorra. 

Christian: Siempre he gozado al ver a Dios tan cercano al hombre. Me encantaba sobremanera ver también que realizabas otra función muy importante: interceder por los que habitaban aquellas ciudades. 

Abraham: Amigo Christian, yo era consciente de que Dios me quería, a pesar de las dudas y los calentamientos de cabeza que, en muchas ocasiones, causaban en mí sus mandatos, sus promesas de descendencia que tardaban mucho en hacerse realidad, y otras muchas cosas que yo no comprendía. Dios es cercano, pero inaccesible. Sus caminos no son siempre nuestros caminos. 

Christian: Se te llama amigo Abraham, nuestro padre en la Fe. Eres fundamental no solo en la tradición judía, sino también en la cristiana e igualmente para los musulmanes. 

Abraham: El señor es bueno conmigo. No sé por qué ha hecho que mi nombre sea conocido por tantas generaciones durante tantos siglos. 

Christian: Y te seguimos recordando en este siglo XXI. Es que eres presentado como modelo de fe para el cristiano (Rom. 4,18-25): una fe que acepta la palabra de Dios, y la toma en serio; una fe plenamente confiada, que admite los planes de Dios aunque sean misteriosos y desconcertantes. Por la fe acoges a Dios mismo y su salvación (cfr. también Heb. 11,8-19). A veces me pegunto: ¿Es así mi fe? 

Abraham: Doy gracias a Dios y, lo digo con plena humildad, me alegra sobremanera cuando dicen que la historia de salvación la empieza Dios con la fe y la obediencia que he recibido de Él. 

Christian: Hoy te pido, padre Abraham, que ruegues a Dios para que mi fe sea como la tuya.

Romerías

Ahora le toca a la del Rocío, que culmina en la madrugada que sigue a Pentecostés. Antes, toda una semana de peregrinación intensa, devota y festiva, que fluye de muy distintos lugares de nuestra geografía. Una explosión de color, en la que se convive y se comparte oración, cantes, bailes y viandas. Allí se junta la gente sencilla, que pone en manos de María: trabajos, dolor, inquietudes y esperanzas, y reza y llora con devoción; la gente que va como de feria, a lucirse, comer y beber en abundancia y disfrutar de unos días de juerga, y curiosos o turistas que se limitan a ver, para después contarlo. 

Vivirán, entremezcladas, la fe, la creencia, la superstición y las tradiciones, provocando una gran diversidad de sentimientos y emociones. 

Pero, por encima de todo, el amor de la Madre volverá a aglutinar a todos sus hijos, por diferentes que sean, en torno a su regazo.

Comuniones

Como todos los años, al brillo natural del mes de Mayo se le une una fiesta grande: los niños que completan su periodo inicial de catequesis se sientan por primera vez a la Mesa del Señor, que los invita y los acoge. Un hecho para disfrutar intensamente, que no cuesta nada y los enriquece interiormente para siempre. 

Lástima que los condicionamientos sociales, propiciados por el interés comercial, transformen este gran acontecimiento en una grave carga económica para muchas familias; o que, para algunos, lo principal quede relegado a un simple pretexto para hacer una fiesta. 

En general, somos conscientes de ello, nos quejamos, pero no nos decidimos a dar el paso para romper con la situación impuesta. 

Con qué alegría asistiríamos muchos a una Eucaristía que reuniera en torno al Altar a un grupo de niños vestidos sencillamente, que recibieran con fe al Señor -que se da hecho pan-, y poder celebrarlo después en el salón parroquial con un chocolate y bizcochos. ¡Soñar cuesta tan poco…!

En esta semana

  • Día 23, 4´30 pm. Confesión de los niños de primera comunión. 
  • Día 24, 4´30 pm. Ensayo de la Celebración de la Eucaristía. 
  • Día 25. Celebraremos la Eucaristía por el gran don de la VIDA; a continuación tendremos una charla coloquio sobre el tema del aborto. Quedan invitados todos a participar. 
  • Felicitamos y damos la bienvenida a todos los niños que en esta semana han hecho su primera comunión. Esperamos que sigan unidos a JESÚS.

La Cabria, nº 223

HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ 
DE LINARES 
ASCENSIÓN DEL SEÑOR. C 
12-mayo- 2013 Año V- Nº 223

Editorial

MARÍA, EN EL MES DE MAYO

Tradicionalmente el mes de mayo está dedicado a la Virgen, devoción que con el paso de los años ha ido cargándose de ritos, celebraciones y fiestas que si bien el pueblo las hace con amor sincero a la Madre, si se queda solo en esto, es una pobre experiencia de fe. 

No se trata de acudir a Ella para obtener su protección por realizar determinadas penitencias o rezar regladas oraciones. La devoción a María tiene que abrir al cristiano al proyecto de Dios al mundo, y no recluirlo sobre sí mismo y sus circunstancias. 

El mes de Mayo tiene que servirnos para acercarnos a María como madre de Jesucristo, primera discípula de su Hijo y modelo de auténtica creyente. 

En la Virgen tenemos la aceptación fiel, obediente y libre de la voluntad de Dios. 

Oremos con el Magníficat, encontraremos a una Mujer comprometida con los que padecen el dolor y la pobreza, comprometida desde el principio con el Reino de Dios. 

El mes de mayo, además coincide con la Pascua, aquí La encontramos viviendo las experiencias de la Resurrección con los primeros discípulos. No los dejó solos en su miedo, en sus temores y compartió con ellos la alegría del triunfo, siempre en un plano discreto, pero sosteniendo al grupo, sin protagonismos, siendo fiel a Dios y manteniendo y dando un ejemplo de servicio como su Hijo lo entendía. 

Fue la primera cristiana, porque en la unión de María con el Redentor se inicia el proceso que culmina en el nacimiento de la Iglesia. Y por eso la consideramos Madre de la Iglesia. En este hermoso mes donde la vida parece estallar por todos sitios, acerquémonos realmente a María y nos colocaremos en el punto central, para descubrir el misterio de Cristo y acogerlo.

Palabra de Dios

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 1-11 

En mi primer libro, querido Teófilo, escribí de todo lo que Jesús fue haciendo y enseñando hasta el día en que dio instrucciones a los apóstoles, que había escogido, movido por el Espíritu Santo, y ascendió al cielo. Se les presentó después de su pasión, dándoles numerosas pruebas de que estaba vivo, y, apareciéndoseles durante cuarenta días, les habló del reino de Dios. 

Una vez que comían juntos, les recomendó: «No os alejéis de Jerusalén; aguardad que se cumpla la promesa de mi Padre, de la que yo os he hablado. Juan bautizó con agua, dentro de pocos días vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo.» 

Ellos lo rodearon preguntándole: «Señor, ¿es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» Jesús contestó: «No os toca a vosotros conocer los tiempos y las fechas que el Padre ha establecido con su autoridad. Cuando el Espíritu Santo descienda sobre vosotros, recibiréis fuerza para ser mis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria y hasta los confines del mundo.» Dicho esto, lo vieron levantarse, hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo, viéndolo irse, se les presentaron dos hombres vestidos de blanco, que les dijeron: «Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo? El mismo Jesús que os ha dejado para subir al cielo volverá como le habéis visto marcharse.» 

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 17-23 

Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos, y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para nosotros, los que creemos, según la eficacia de su fuerza poderosa, que desplegó en Cristo, resucitándolo de entre los muertos y sentándolo a su derecha en el cielo, por encima de todo principado, potestad, fuerza y dominación, y por encima de todo nombre conocido, no sólo en este mundo, sino en el futuro. 

Y todo lo puso bajo sus pies, y lo dio a la Iglesia como cabeza, sobre todo. Ella es su cuerpo, plenitud del que lo acaba todo en todos. 

Conclusión del santo evangelio según san Lucas 24, 46-53 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto. » Después los sacó hacia Betania y, levantando las manos, los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos, subiendo hacia el cielo. Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 72

Abraham, intercesor de Sodoma y Gomorra. 

Christian (Cristiano o seguidor de Cristo): Amigo Abraham, te decía el día anterior que no comprendo que Dios castigue por igual a los jusros y a los pecadores. 

Abraham: Yo creo que, ante las grandes tragedias y calamidades que convulsionan a grandes y pequeños, a justos y pecadores, el hombre, y creo que especialmente el creyente, se pregunta: ¿por qué? 

Christian: Cierto; también hoy nos seguimos preguntando: ¿por qué? 

Abraham: Ten presente que han pasado siglos. En la mentalidad popular, en mis tiempos, ya existía la creencia de que Dios castiga el pecado de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación (Ez. 20,5). Recuerdo que cuando Jesús curó al ciego de nacimiento, le preguntaron: ¿Quién pecó, este o sus padres? 

Christian: Entonces eso es lo que quiere decir el proverbio: los padres comen agraces y los hijos sufren dentera (Ec. 18,2-4) 

Abraham: Exactamente, pero yo, como creyente, no lo admití nunca; pues me planteaba el problema de forma distinta. Mi pregunta era: ¿qué pesa más ante Dios, la maldad de la mayoría o la santidad de unos pocos? 

Christian: Esta es la razón por la que tú, amigo, intentaste jugar otra carta: la de la discusión con tu Dios. 

Abraham: Y lo intenté porque siempre he estado lleno de confianza y optimismo en la fuerza del bien y, por tanto, en la generosidad divina. 

Christian: Te convertiste en mediador entre Dios y aquellos pueblos pecadores; pediste a Dios que los perdonara, pero, al no encontrar 10 justos, Sodoma y Gomorra fueron destruidas. 

Abraham: Cierto: así nos lo han transmitido los mayores. Christian: Amigo entrañable, Dios manndaría después a su propio Hijo, Jesucristo, como único mediador y salvador de todo el género humano. Jesús vino a quitar el pecado del mundo y a formar un pueblo de santos (Jn. 1,29).

Diálogo en familia

Os proponemos siete frases para ponerlas en práctica en familia: estamos seguros que mejorará el clima de convivencia. 

1. Te amo. Ningún ser humano puede sentirse realmente feliz hasta escuchar que alguien le diga: “Te amo”. Atrévete a decirlo a tu cónyuge, a tus padres, a tus hermanos, a tus hijos, si es que nunca lo has hecho. Verás el resultado. 

2. ¡Qué bien lo has hecho! En la familia cada miembro tiene una cualidad o habilidad que merece la pena el reconocimiento: todos, en algún momento, sentimos la necesidad de que nos reconozcan algún logro. 

3. ¡Gracias! Una necesidad básica del ser humano es la de ser apreciado. No hay mejor forma de decir a una persona que es importante lo que hace por nosotros, que decirle ¡gracias! ¡Qué poco se lo decimos a las madres! Pero no lo hagas de forma mecánica sino con calor humano. 

4. ¡Perdona, me he equivocado! Decir esto no es fácil. Sin embargo, cuando cometas un error que ofenda o perjudique a otras personas, aprende a decir con madurez: ”Perdóname”. 

5. ¡Ayúdame, te necesito! Cuando no podemos o no queremos admitir o expresar nuestra fragilidad o la necesidad que tenemos de otros, estamos en un grave problema. No te deprimas. ¡Pide ayuda!, son muy importantes las palabras. 

6. Te escucho..., háblame de ti. ¿Cuántas veces le has dicho a algún miembro de tu familia háblame, te escucho?, ¿qué te pasa? Tal vez muchos problemas y malentendidos se resolverían si tan solo escuchásemos lo que nos tratan de decir. 

7. ¡Eres fenomenal! Es importante hacerles saber a tus seres queridos cuánto significan ellos para ti. Que lo sepan y que lo saboreen.

Lo que no vende

Efectivamente, estas frases, no se venden porque no tienen precio, pero en la sociedad que tenemos tampoco venden, parecen que han pasado de moda y abundan más situaciones como ésta:

En esta semana

  • Día 16 - 4.30 de la tarde. Confesiones de niños de la 1ª comunión. 
  • Día 17 - 4´30 de la tarde. Ensayo de la ceremonia.

La Cabria, nº 222


HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ 
DE LINARES 
DOM. 6º Dom. de Pascua-C 
5 de mayo 2013 Año V- Nº 222

Editorial

En los últimos años el número de matrimonios (tanto civiles como eclesiásticos) ha descendido dramáticamente, con el consecuente descenso también de la tasa de natalidad. 

Con frecuencia se exponen múltiples razones sobre porqué los jóvenes no se casan. Se suele decir, por ejemplo, que es muy caro casarse. Bueno, en realidad lo que es caro es invitar a cientos de personas, por el compromiso, a 60€ el cubierto, por aquello de quedar bien. Casarse por la Iglesia, por poner un ejemplo, en realidad es gratis, salvo que quieras colaborar con el mantenimiento (que se debería), en cuyo caso la diócesis sugiere un donativo voluntario de 150€. Se suele argumentar también lo difícil que lo tienen los jóvenes por el paro y la precariedad laboral. Además, eso lleva como consecuencia añadida lo difícil que es acceder a la vivienda en propiedad. 

A nuestro entender, este grave problema del empleo y de la vivienda entre los jóvenes, sin embargo, puede enmascarar una inversión en la escala de valores que los novios deberían tener en cuenta. Si unos novios se imponen como requisito para casarse trabajar ambos y, si es posible, con contrato fijo, tras haber comprado y amueblado con todo lujo de detalles el piso o la casita adosada, probablemente se exponen, en el mejor de los casos, a casarse con treinta y tantos y tener los hijos a una edad en que la naturaleza ya empieza a lanzar alarmas. Nosotros desde esta editorial quisiéramos poner en valor esas parejas de novios que dan el salto sin red, que optan por poner su amor y su proyecto de familia por encima de la seguridad, de la casa propia, del coche, del convite a todo tren o del trabajo de sus sueños. No pasa nada por vivir de alquiler, por dejar para más adelante lo de la casa, el coche, las vacaciones, un trabajo más seguro, porque lo importante es que llegado el momento en que dos personas se conocen lo suficiente y quieren pasar el resto de sus vidas juntos, hay que poner esa decisión por encima de todo lo demás que esta maldita sociedad de consumo parece querer imponernos.

Palabra de Dios

Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 15, 1-2. 22-29 

En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. 

Los apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barrabás y a Silas, miembros eminentes entre los hermanos, y les entregaron esta carta: Los apóstoles y los presbíteros hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo. Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido, por unanimidad, elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. En vista de esto, mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que os abstengáis de carne sacrificada a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados y de la fornicación. Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud. 

Lectura del libro del Apocalipsis 21,10-14. 22-23 

El ángel me transportó en éxtasis a un monte altísimo, y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén, que bajaba del cielo, enviada por Dios, trayendo la gloria de Dios."Brillaba como una piedra preciosa, como Jaspe traslúcido. Tenía una muralla grande y alta y doce puertas custodiadas por doce ángeles, con doce nombres grabados: los nombres de las tribus de Israel. A oriente tres puertas, al norte tres puertas, al occidente tres puertas. La muralla tenía doce basamentos que llevaban doce nombres: los nombres de los apóstoles del Cordero. Santuario no vi ninguno, porque es su santuario el Señor Dios todopoderoso y el Cordero. La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre, porque la gloria de Dios la ilumina y su lámpara es el Cordero. 

Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 23-29 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.»

Hacia Dios por los caminos de la Biblia, nº 71

El Dios amigo de Abraham 

Christian (Cristiano o seguidor de Cristo): Los hombres a quienes Lot les había dado alojamiento, dijeron a Lot: Saca de este lugar a tus hijos e hijas y a quien quiera que tengas en la ciu-dad, porque Yahveh nos ha enviado a destruir este lugar. Salió Lot y habló con sus yernos, y les dijo: «Levantaos, y salid de este lugar, porque Yahveh va a destruir la ciudad» Pero sus yernos lo tomaron a broma. 

Abraham: Me contó mi sobrino Lot que, al rayar el alba, los ángeles (Dios mismo), le avisaron diciendo: «Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se encuentran»; y como Lot se hacía el remolón, los hombres les asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a sus dos hijas y sacándoles los dejaron fuera de la ciudad. (Gn. 19,12 y ss.) 

Christian: Así fue, amigo Abraham. Me vas a permitir que te ruegue me digas tu diálogo con Dios, tratando de salvar los habitan-tes de Sodoma y Gomorra. 

Abraham: Sí. Me atreví a en-frentarme con mi amigo Dios. Le abordé y le dije: «¿Así que vas a borrar al justo con el malvado? Si hay 50 justos ¿los vas a borrar junto con los malvados? El juez de toda la tierra ¿va a cometer tal injusticia?» 

Christian: ¿Y qué te dijo Dios? 

Abraham: Lo que yo esperaba: Me dijo: «Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos». Y así fui bajando hasta diez, pero no había ni diez justos. Entonces Dios arrasó aquellas ciudades, con todos sus habitantes y la vegetacíon del suelo. 

Christian: Hay cosas que no entiendo, por lo que seguiremos el próximo día. 

Abraham: Muy bien. Trataré de clarificarte algunas cosas, pero así pensábamos entonces cómo actuaba Dios.

Ve y lo cuentas

Recuerdo en nuestro pueblo a nuestro párroco de toda la vida que, cuando nos veía a mi mujer (mi novia entonces) y a mí cogidos de la mano, en misa o dando un paseo, nos decía con una enorme sonrisa: “sois signos de la presencia del Reino de Dios en la Tierra, no lo olvidéis”. Ahora yo veo a otros novios, puedo ponerles rostro porque a veces también los veo en misa enfrente de mí, a veces cogidos de la mano, y también siento que muestran el camino del Reino de Dios. A ellos y a todas esas parejas de jóvenes cristianos que tratan de poner los pilares de su proyecto de familia en marcha, les deseamos mucho ánimo, esperanza y fe en el futuro.

Lo que no vende

Es curioso y a la vez tristísimo ver cómo nos lavan el cerebro con esas series americanas (o españolas de imitación de las americanas) en las que las relaciones de pareja se trivializan hasta niveles de lo absurdo. Al parecer, nos cuentan que esto ya ha calado en nuestra juventud hasta la médula. Lo que a mí me resulta más increíble es que en estas relaciones el sexo es lo más normal del mundo, que te puedes liar con alguien la primera noche sin apenas saber su nombre, que puedes dejarlo y volver con él o ella cuando te o le apetezca, pero eso sí, decirle un simple “te quiero” es como dar un paso abismal en la relación que más que menos te compromete de por vida. Como empezar una casa por el tejado, vamos.