LA CABRIA Nº 98

HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ DE LINARES
DOMINGO XIX del T. O. -C-
8 de AGOSTO DE 2.010
Año –II- Nº 98





EDITORIAL


LOS CURAS -2-

Y como nuestro cura sigue de vacaciones, aprovechando que no nos oye, seguiremos hablando de ellos.
El tema de sus vacaciones es, cuando menos, pintoresco. Resulta que para poder disfrutarlas, tienen que dejar su parroquia atendida por otro sacerdote.
Así que han de ponerse de acuerdo de dos en dos, para que, mientras uno se ausenta, el otro se haga cargo de las dos comunidades. Dicho de otro modo: Para descansar un periodo, han de trabajar el doble otro periodo igual. ¡Y esto en verano, con lo que cae!
En otros casos, si encuentran algún sacerdote extranjero que se encuentre en España por motivo de estudios o formación, le pagan de su bolsillo para que los sustituyan un tiempo.
Pero hasta eso es difícil. Recientemente, me decía uno: “Este año tengo tres o cuatro días para ir a ver a mi familia, gracias a que un jesuita que viene a ver a la suya, se quedará esos días en mi puesto.” Y yo me pregunto: ¿Sería tan disparatado cerrar una parroquia en tiempo de verano? Pero, en fin…doctores tiene la Iglesia.
Otra anécdota reciente: Un párroco que ha perdido a su madre, le decía en clave de broma a un compañero:
“¿Cuántos días tenemos por duelo?”
Realmente, el convenio que tienen no es muy favorable. Muy pocos de nosotros firmarían uno igual.
Por todo ello, cuando empleemos de nuevo la expresión: ¡Vives como un cura! Que sea con la admiración y el respeto que merecen estos hombres, cuya vocación es hacer el bien y mantenerse al servicio de los demás sin horarios, sin condiciones, sin prejuicios y…gratuitamente.
Y eso, considerados sólo desde una óptica humana. Capítulo aparte, y una pluma más preparada, merecería el tema de su ministerio. Es muy grande lo que tienen encomendado por el Maestro: El milagro de hacerlo presente en cada Eucaristía, el poder de perdonar pecados en su nombre…
¡El poder de Dios en la fragilidad de un ser humano!


PALABRA DE DIOS



Lectura del libro de la SABIDURÍA 18,6-9

La noche de la liberación se les anunció de antemano a nuestros padres, para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la prome¬sa de que se fiaban. Tu pueblo esperaba ya la salvación de los ino¬centes y la perdición de los culpables, pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti. Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada: que todos los san¬tos serían solidarios en los peligros y en los bienes; y empezaron a entonar los himnos tradicionales.
Palabra de Dios


Lectura de la carta a los HE-BREOS 11,1-2.8-19

Hermanos: la fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve. Por su fe, son recordados los antiguos. Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba. Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas -y lo mismo Isaac y Jacob, herede¬ros de la misma promesa-, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios. Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtu¬vo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía. Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, na¬cieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas. Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra.
Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver. Pero ellos ansia-ban una patria mejor, la del cielo. Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía prepara¬da una ciudad. Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía, el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia». Pero Abrahán pen¬só que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos. Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.
Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san LUCAS 12,32-48

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.
Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.
Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo. Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.
Pedro le preguntó: Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?
El Señor le respondió: ¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?
Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.
El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió más se le exigirá.
Palabra del Señor


DIALOGOS DESDE EL EVANGELIO


N:
Me encanta, entrañable amigo Jesús, y me das ánimos cuando nos dices: “no temas, pequeño rebaño” Sentimos miedo en estos tiempos en que se nos desprecia, se nos ridiculiza, nos toman por retrógrados y enemigos del progreso. Nos condenan cuando defendemos la vida del ser humano, en cualquiera de sus etapas. Quieren que vivamos nuestra fe en el recinto invisible de nuestra conciencia y están empeñados en que desaparezca en todas partes cualquier signo religioso. A toda costa están empeñados en hacer del más crudo laicismo el signo de la vida social; crear una sociedad en la que brille por su ausencia lo religioso, especialmente todo lo referente al catolicismo.

+Jesús:
 Lo sé, amigo querido, lo sé. Y veo que hay quien se avergüenza de presentarse como cristiano. Se achantan y callan cuando tenían que hablar. Se escudan otros en sus prácticas piadosas y olvidan que deben ser sal y luz en su ambiente. Olvidan que la persecución ha sido siempre el signo del cristiano Por eso que yo decía. “no puede ser el discípulo más que el maestro”. Pero “el Padre ha tenido bien daros el Reino”

N:
¿Y qué hacer, querido Maestro?

+Jesús:
 Lee despacio el Evangelio de hoy y encontrarás respuestas: desprendimiento; vigilancia; cumplimiento del deber; administrar fielmente y con solicitud los bienes que has recibido y repartirlos generosamente. No consentir que el ambiente dominante te robe el gran tesoro de tu fe, siendo consecuente que con tu fe, como seguidor mío. Que resuenen constantemente en tu corazón mis palabras: “No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino”.


VE Y LO CUENTAS


Hace unas semanas vivimos en nuestra parroquia un acontecimiento nada corriente: Un niño y una niña tomaron su Primera Comunión, al margen de las costumbres que se han ido imponiendo en nuestra sociedad.
Sin traje especial, sin banquete con multitud de invitados…
Y lo habían asumido con alegría, convencidos de lo que hacían y llenando de felicidad a sus padres, hermanos y abuelos. Celebraban su encuentro con Jesús, plenamente. Sin nada que los pudiera distraer.
Enhorabuena a ellos y a sus familias. La comunidad entera se alegró con ellos. Estamos seguros de que, a éstos, sí que los volveremos a ver por aquí.


LO QUE NO VENDE

Recuerdo, si bien de forma no muy precisa, un pequeño relato que me caló hondo.
“Un hombre fue a visitar a un ermitaño que gozaba fama de santo. Entrando en su aposento, quedó extrañado, y preguntó: “¿Dónde están sus muebles?” El maestro, a su vez, le pregunta: “¿Y dónde están los suyos?” El viajero le contesta: “Yo estoy de viaje.” Y el maestro le asegura: “Yo también”.
Y viene a cuento de que hoy no vende el pararnos a pensar que estamos de paso. De viaje.
Vivimos empeñados en acumular cosas, como si nuestra estancia en el mundo fuese a ser eterna, cuando, cada vez con más frecuencia, tenemos que decir adiós a un familiar, amigo o compañero que caminó a nuestro lado.
La vida es corta, y lo único que podemos asegurar sin miedo a equivocarnos, es que vamos a morir.
Entonces, ¿porqué no prepararnos para el examen final?
Eso sí es importante.



FELIZ SEMANA


A todos los que en estos días tienen que trabajar, les deseo salud y un buen . ¡Ánimo!

LA CABRIA Nº 97

LA CABRIA
HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ DE LINARES
DOMINGO XVIII del T. O. -C-
1 de AGOSTO DE 2.010
Año –II- Nº 97





EDITORIAL


LOS CURAS.

Aprovechando que el nuestro está de vacaciones, voy a hablar un poco de ellos en relación a un comentario tantas veces dicho o escuchado:
“¡Vives como un cura!”
Y qué lejos de la realidad el sentido que le damos. El que no los conoce, se queda con aquello de: “una Misa al día y… a holgar”.
Es la consecuencia lógica de la ignorancia. Nuestra sociedad materialista incita al placer, al consumo, a moverse sólo por dinero y a tratar de ponerse cada uno por encima de los demás.
Un cura va contra corriente: se esfuerza durante muchos años en el estudio y la preparación, y cuando se ordena, es para ponerse… el último.
¡Tiene narices la cosa!
En el momento en que todos pensamos en obtener el premio a nuestro esfuerzo, en conseguir un puesto bien remunerado, prestigio social y profesional… van ellos y, por un sueldo de “subsistencia”, firman una jornada de veinticuatro horas
al servicio de los demás.
¡No están bien de la azotea!
Y todo para hacer presente a Jesús, viviendo su estilo de vida, en la comunidad que les encomiendan. Para difundir su mensaje de amor, y tratar de compartir la felicidad que ellos han experimentado en Él.
Y por eso, renuncian a todo lo que les pueda atar o retener, para permanecer libres y disponibles.
Pero, claro, son humanos y, por tanto, limitados. No pueden llegar a todo. Hay que entender que no podemos exigirles la perfección ó la exclusiva y prioritaria dedicación a nuestro problema.
Comprendido esto, seremos más justos con ellos.
Yo doy gracias a Dios por nuestros curas.


PALABRA DE DIOS


Lectura del libro del ECLESIASTÉS 1,2; 2,21-23

¡Vanidad de vanidades, dice Qohélet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría, cien¬cia y acierto, y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado. También esto es vanidad y grave desgracia.
Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?
De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente. También esto es vanidad.



Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los COLOSENSES 3,1-5.9-11
Hermanos:
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.
En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría.
No sigáis engañándoos unos a otros. Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, has¬ta llegar a conocerlo.
En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y extranjeros, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos. Cristo Jesús: nos justifica la gracia y no la ley; la libertad queda libe¬rada de las pretensiones del yo; y el mayor acto de libertad es entre¬gar la vida para que otros tengan la vida del Resucitado.

Lectura del santo evangelio según san LUCAS 12,13-21
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús: -Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
Él le contestó: Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?
Y dijo a la gente: Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola: Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: «¿Que haré? No tengo donde almacenar la cosecha».
Y se dijo: «Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida».
Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?»
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.


DIALOGOS DESDE EL EVANGELIO


N: Amigo Jesús: No me explico por qué te piden que intervengas en el reparto de la herencia de dos hermanos.

+Jesús: bueno, tiene alguna explicación y es que los Doctores de la Ley, a veces, asumían el papel de dar consejos en litigios de la vida corriente. Yo no quise intervenir en esto porque no me correspondía y, además, sabía que la mayor parte de las veces se escondían sentimientos de codicia.

N: Bien, querido Maestro. Por eso hablas de ese hombre que se deja llevar por la codicia.

+Jesús: Exactamente. La codicia, el afán desmesurado de acumular bienes de este mundo idiotiza al hombre, lo encierra en sí mismo, lo aísla hasta el punto de llevarlo al convencimiento de que solo existen él y sus bienes.

N: Ciertamente así es. Yo también noto ese deseo de tener, aunque sin llegar al hombre de la parábola. Y es que el corazón cree que la seguridad y la felicidad dependen de los bienes, y de ahí viene el deseo de acaparar riqueza. Aunque uno diga que se contenta con lo que tiene, ignora la reacción que tendría si, por ejemplo, le tocara fuerte la lotería.

+Jesús: El dinero es peligroso. ¡Cuántos hermanos están separados por el dichoso dinero! Lo peor es que muchas veces no hay proporción entre el valor de la parte de la herencia y la situación lamentable y bochornosa en que quedan atrapados

N: Querido Maestro: al ver el comportamiento del hombre de la parábola, pienso en nuestro mundo, dividido en el mundo de la abundancia y el doloroso mundo de la miseria. Miles de seres humanos, hermanos nuestros, que carecen de lo necesario para sobrevivir. Niños que viven en la calle y otros muchos que son explotados…Junto al mundo de la opulencia, el mundo del hambre. Y me pregunto: ¿No estaremos todos, en mayor o menor medida, actuando como pensaba el protagonista de la parábola? Ayúdanos, Señor, a no tumbarnos en el blando colchón de nuestro bienestar, sin hacer nada por los marginados. Mucho o poco, según nuestras posibilidades, pero que sepamos compartir.


VE Y LO CUENTAS


No hace mucho, tuve la ocasión de ver una película que hablaba de un sacerdote: “LA ÚLTIMA CIMA”. Un reportaje que nos acercaba a su vida y a su entorno, a su formación y su vocación, y a la influencia que su ministerio había dejado en familia, amigos, compañeros y alumnos.
Si te plantean previamente el argumento no parece ser muy atrayente. Pero, después de verla, me alegré enormemente de haber ido y agradecí el que me la hubiesen recomendado.
Por eso voy, lo cuento y animo a verla, aunque haya que superar los impedimentos del horario y la temperatura (18,30 y 40º) que no facilitan en absoluto la asistencia a muchas personas.
¿Casualidad?


LO QUE NO VENDE

¡Consiguieron la copa del mundo de fútbol! Y, -enmendando la plana a los políticos-, algo aún más importante: UNIR A UN PAIS BAJO LA MISMA BANDERA. ¡Enhorabuena!
Este equipo lo forma un grupo de amigos, sin “estrellas”. Cada uno dispuesto a dar lo mejor de sí mismo, sin regatear esfuerzos, por el objetivo común.
Hay respeto mutuo, trato cordial, responsabilidad, colaboración, ganas de trabajar…
¡Y así, da gusto!
La guinda la pone el saber estar, la educación y la discreción de un entrenador que, hecho su trabajo, busca con sencillez un segundo plano.
Todo lo que - por desgracia-, “no vende” entre nuestra clase política, ¡y así nos va!


FELIZ SEMANA

Estamos en época de vacaciones.
El Señor ha hecho su maleta y está dispuesto para acompañarte. Llévalo contigo

La Cabria, nº 96

HOJA PARROQUIAL DE S. JOSÉ
DE LINARES
SANTIAGO APÓSTOL. C
25 de JULIO del 2010
Año -II- Nº 96

EDITORIAL
SAN PEDRO POVEDA
IMPULSOR DEL LAICADO

El próximo 28 de julio celebramos el día de San Pedro Poveda, es una ocasión excelente para profundizar en su obra y en su personalidad. Este año, nos centraremos en la visión que tuvo sobre el papel de los laicos en la iglesia cincuenta años antes de que el Concilio Vaticano II reconociera su misión.
Pedro Poveda estaba convencido que los cristianos podían y debían aportar, a la sociedad pluralista contemporánea, enfoques, valores y compromisos fundamentales para la construcción de un mundo más justo y solidario. Con este fin promovió la presencia transformadora de hombres y mujeres de fe en los sectores públicos y privados de la sociedad.
Su mensaje sigue en plena actualidad, los laicos tenemos la misión de impregnar nuestra sociedad y nuestra cultura con los valores del Reino. Pedro Poveda nos anima a vivir nuestra fe con la sinceridad y valentía de los primeros cristianos y nos los propone como modelo. Vuestra fe iluminará muchas existencias -nos dice-, siendo personas intachables, actuando con justicia, desprendimiento, ilustración, abnegación, caridad, tolerancia, con santa libertad para obrar el bien, uniendo la fe a las obras. Considera la formación de los laicos y la oración pilares fundamentales para nuestro hacer en el mundo, porque el cristianismo, vivido auténticamente, nos convierte en sal y luz, siendo capaces de transformar la sociedad desde dentro con los valores del Evangelio. Y porque…
“Creer bien y enmudecer
no es posible.”
(S. Pedro Poveda)

PALABRA DE DIOS

Lectura del libro de los HECHOS DE LOS APÓSTOLES 4,33; 5,12.27-33; 12,2
En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. los condujeron a presencia del Sanedrín, y el sumo sacerdote los interrogó: ¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacemos responsables de la sangre de ese hombre.
Pedro y los apóstoles replicaron: Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. la diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen. Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.
Palabra de Dios

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los CORINTIOS 4,7-15
Hermanos:
El tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros.
Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo.
Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros.
Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: «Creí, por eso hablé», también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros.
Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.
Palabra de Dios

Lectura del santo evangelio según san MATEO 20,20-28.
En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó: ¿Qué deseas?
Ella contestó: Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Pero Jesús replicó: No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?
Contestaron: lo somos.
Él les dijo: Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo: Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.
Palabra del Señor

DIÁLOGOS DESDE EL EVANGELIO

N: Amigo Jesús: Las madres siempre desean lo mejor para sus hijos, aunque algunas veces se equivoquen, como le ocurrió a la madre de los Zebedeos, Santiago y Juan. El momento no podía ser más inoportuno, pues acababas de anunciar por tercera vez tu pasión, pero las madres son las madres y esta soñaba con ver a sus hijos como los primeros ministros de tu Reino.
+Jesús: Es verdad, amigo. Estábamos ya cerca de Jerusalén y yo sabía lo que me esperaba, aunque mis discípulos no encajaron en sus esquemas lo que yo les sobre mi destino. Es posible que la madre de los Zebedeos supiera lo que yo les prometí una vez: “vosotros que me habéis seguido, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel”. (Mt.19,28).
N: Posiblemente los hijos contarían a la madre tu promesa y ella se diría: pues “mis hijos los primeros”. Normal.
Pero yo me digo: ¿qué tendrá el poder para convertirse en un deseo central del corazón, cuando se enciende una pequeña luz para conseguirlo?. Los Zebedeos deseaban que tú, amigo Jesús, accedieses a la petición de su madre, pero los otros diez se enfadaron, señal de que ellos deseaban lo mismo.
+Jesús: Por eso, con tono un poco fuerte, les dije: Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.
N: Qué sabia lección, Maestro amigo, pero qué difícil llevarla a la práctica. En toda la historia de tu Iglesia encontramos seguidores tuyos, revestidos del poder humano y, a veces, hasta ejerciendo el poder despóticamente. En el fondo, todos tenemos el peligro de ansiar ser más que los otros, aunque cuando lo pensamos y vemos tu ejemplo, nos damos cuenta que lo nuestro no es mandar, sino servir.
+Jesús: Hoy, día de Santiago el Zebedeo, mucha gente ha acudido al grandioso templo. Hablará un representante del gobierno y el Obispo. Ojalá que lo que digan no sean palabras que se las lleva el viento, sino que entrañen el deseo de crear un mundo, en el que tengan sitio todos los habitantes de la tierra. Que el humo del botafumeiro no obnubile la mente de los que mandan, sino que eleve hacia el cielo los deseos eficaces de paz, de justicia y de amor.

VE Y LO CUENTAS
VICTORIA DÍEZ

Victoria Díez (1903-1936) es el carisma de la Institución Teresiana llevado a la práctica en el vivir cotidiano. Es una prueba elocuente de que la santidad es posible para quienes viven su profesión como un camino de audacia y de entrega al Evangelio.
Maestra de la escuela pública. En 1928 llegó a Hornachuelos, provincia de Córdoba, con 25 años y con clara conciencia de haber recibido una importante misión: le habían confiado un pueblo y se sintió responsable de él. Trabajó en la Iglesia local en la Acción Católica, en la catequesis, en la preparación de catequistas, en la ayuda incondicional al párroco.
El 11 de agosto de 1936, fue detenida en su domicilio, encarcelada y conducida con un grupo de hombres del pueblo, entre los que estaba también el párroco Don Antonio Molina, hacia la Mina del Rincón. En el camino, Victoria anima a quienes han sido apresados con ella recordándoles que les espera el encuentro con Cristo. Es fusilada al amanecer del día 12 de agosto.
Fue beatificada en Roma, junto al Padre P. Poveda, el 10 de octubre, por S.S. Juan Pablo II.

LO QUE NO VENDE

La Institución Teresiana fundada por S. Pedro Poveda es una Asociación Internacional de Fieles laicos que actualmente se extiende por 30 países.
Se propone la promoción humana y la transformación social mediante la educación y la cultura desde el Evangelio. Sus miembros son mujeres y hombres que, según su vocación específica realizan en los distintos campos educativos, culturales y profesionales la vocación cristiana de los fieles laicos en el mundo "al estilo de los primeros cristianos", como quería su Fundador.

EN ESTA SEMANA

El 28 de julio a las 20,30 h. en la iglesia de La Santa Cruz se celebrará una Eucaristía para celebrar la fiesta de S. Pedro Poveda.
¡ESTAMOS TODOS INVITADOS!